martes, 11 de abril de 2017

CENTENARIO DE LA IGLESIA SANTUARIO SAN MARCOS EVANGELISTA

La Junta de Estudios Históricos de Marcos Paz adhiere al  CENTENARIO DE LA IGLESIA SANTUARIO SAN MARCOS EVANGELISTA.

El 8 de julio de 1877 se inauguró la primera Iglesia Católica de Marcos Paz, provincia de Buenos Aires, Argentina.
Su carácter de oratorio, Hogar del Alma y Centro de Paz permitió que sea erigida como Parroquia en 31 de agosto de 1880 con el titulo de San Marcos.
Bajo el patrocinio de la Santísima Virgen de la Paz, se ubicó en las tierras de lo que actualmente es la Capilla de Nuestra Señora de Fátima.
La Primera Iglesia, también llamada por los vecinos más ancianos la Iglesia Vieja o el Templo Viejo, fue destruida por un ciclón el 8 de abril de 1940, conjuntamente con la casa habitación del cuidador Don Lucio Cipolla, quien milagrosamente salvo su vida y la de su familia por encontrarse en esos momentos en la fiesta familiar de un vecino. 
Lía Olga Herrera Soto.


miércoles, 29 de marzo de 2017

Los Principios de la Economía de Alfred Marshall - Primera Parte

Alfred Marshall, economista de Gran Bretaña, escribió en 1890 su obra Principios de Economía.
En su libro explicaba la demanda partiendo del principio de la utilidad marginal y la oferta partiendo del coste marginal o sea del coste de producir la última unidad.
Sostuvo Alfred Marshall que  las preferencias  de los consumidores hacia bienes más económicos y la de los productores hacia bienes más caros, se irían equilibrando mediante la competitividad de los mercados.
El precio surgiría de ese equilibrio y haría coincidir la cantidad de productos que los compradores deseaban comprar con la cantidad de productos que los productores desearán vender.
En parte esto es verdad. Pensemos cómo funciona en la actualidad el mercado. Los productores de los llamados “bienes suntuosos” hacen una limitada cantidad de bienes para mantener un precio “alto” de los mismos, el poder adquisitivo y el deseo posesivo de los consumidores, o sea lo que están dispuestos a pagar, hace que dicha estrategia de venta se convierta en un éxito o en un fracaso.
El problema es que Marshall pensaba que el equilibrio del mercado se alcanzaría en los mercados de dinero y de trabajo.  Eso lo explicaré en el próximo posteo.

Lía Olga Herrera Soto


miércoles, 15 de marzo de 2017

La Escuela Neoclásica y la formación de Precios

La escuela clásica se basó en el principio de escasez.  Los economistas neoclásicos  como William Stanley Jevons (Gran Bretaña) Karl Menger (Austria) y Léon Walras (Francia) concentraron su atención en la interpretación de las preferencias de los consumidores en términos psicológicos a partir de la década de 1870.
De esa forma fue que los economistas dieron un giro de 360 grados a la economía porque abandonaron las limitaciones de la oferta para comprender la formación de precios en la Ciencia Económica.
Como unos auténticos visionarios comprendieron el “deseo del consumidor” antes que la moderna psicología. Los economistas neoclásicos, también llamados neoliberales a partir de 1945, estudiaron la utilidad o satisfacción obtenida con la última unidad consumida, llamada también unidad marginal en algunas enciclopedias económicas.
Los neoclásicos, a diferencia de Marx y de David Ricardo, no explicaron la formación de precios en función de la cantidad de trabajo necesaria para producir los bienes.
Los neoclásicos explicaron la formación del precio en función de la intensidad de la preferencia de los consumidores en obtener una unidad adicional de un determinado producto.
Sin embargo, no sería hasta la crisis de 1930, primero y hasta la crisis del petróleo de 1973, después, en que los neoliberales o neoclásicos, se harían valer en la vida política de Occidente.

Lía Olga Herrera Soto

miércoles, 22 de febrero de 2017

La situación del Trabajador según Karl Marx

Karl Marx pretendía que los medios de producción dejasen de pertenecer a la burguesía y pasasen a ser propiedad de la sociedad como conjunto.
Continuar con el status quo, según Karl Marx, se trataba del “suicidio del trabajador”. Porque en lugar de consolidarse la solidaridad entre obreros, éstos luchaban unos contra otros. ¿Cómo? Pues,  destruyendo sus empleos, luchando por captar la mayor parte del mercado mundial en búsqueda de acaparar el mayor capital posible.
Además, Karl Marx sostuvo que el desarrollo técnologico llevaría poco a poco al reemplazo del trabajador. La máquina, como en un cuento de Asimov, reemplazaría al Ser Humano de modo indefectible.
Paradójicamente, para este autor el problema es que el trabajador es quién produce la máquina que va a reemplazarlo. ¿Por qué no percibía esta situación el trabajador del siglo XIX? Sostiene Marx que el trabajador vivía y viviría aún hoy la ilusión de que no será despedido por el empresario capitalista si cumple con su labor.
Ideario que solo cambiaría en la crisis económica de 1929, pero esa es otra historia.
Karl Marx quería mejorar la máquinaria considerando que el trabajador sería quien la maneje, perfeccione y reconstruya. Creía que la acumulación de capital no debía ser la base o motor del crecimiento económico sino que debía serlo el deseo de resolver las necesidades de los Seres Humanos en su conjunto.
Lía Olga Herrera Soto

miércoles, 8 de febrero de 2017

La plusvalía y la alienación del trabajo según Karl Marx

Karl Marx analizó el trabajo en las fábricas. Comprendió que toda empresa es una gran inversión y que para poner en funcionamiento una fábrica se necesita invertir una gran cantidad de dinero.
Para Marx, la burguesía era la única capaz de acceder a la propiedad de los medios de producción, mientras que el proletariado solo poseía su fuerza de trabajo.
La cuestión era que una vez fijado el salario, el empresario no podía entregar el producto al obrero, ni podía pagarle el mismo valor del producto. El empresario descontaba el trabajo realizado por su maquinaria y el interés de su inversión cuando pagaba el salario.
Vuelvo a explicar; ¿De dónde surgía el salario? Marx sostenía que el empresario pagaba el tiempo de trabajo del obrero y recibía un producto, resultante de multiplicar el tiempo de trabajo por el tiempo de funcionamiento de la fábrica, al cual el empresario consideraba suyo.
Marx se opuso a esa situación. Para él; el obrero debía recibir como salario el valor del producto entero. Sostenía  que el tiempo de la máquina que daba valor a parte de la mercancía pertenecía a los trabajadores que habían producido esa máquina.
Al quedarse con el producto terminado, el empresario se adueñó de la plusvalía, o sea, de la diferencia entre el salario y el precio completo del producto.
Para Marx lo peor de esa situación era que el empresario en su calidad de burgués se adueñaba del trabajo social invertido y el obrero permanecía alienado. Pasaba su vida enterrado entre en las máquinas de la fábrica.

Lía Olga Herrera Soto

miércoles, 25 de enero de 2017

Karl Marx, La Revolución Industrial y el desorden social

En 1850 cuando Gran Bretaña consolidaba la Revolución Industrial dos pensadores: Karl Marx y Engels comprendieron que la historia de la Humanidad había cambiado para siempre.
Un joven estudiante podría preguntarme; ¿A qué llamamos Revolución Industrial? Pues bien, la Revolución Industrial es un proceso iniciado a mediados del siglo XVIII en Reino Unido.
El uso de nuevas fuentes de energía, combinado con otras  técnicas y formas de organizar el trabajo provocó un extraordinario cambio en la producción de bienes.
La Revolución Industrial marcó el paso de una sociedad agrícola de tipo tradicional a otra industrial y moderna.  
En las factorías de Manchester y en las minas de Gales pululaban las primeras fábricas capitalistas y se abandonaba para siempre el esmerado trabajo de los artesanos.
Los gremios sufrían transformaciones radicales y miles de seres humanos comenzaban a hacinarse alrededor de las ciudades sin ningún tipo real de esperanza o progreso.
A partir de entonces Karl Marx sostuvo que la sociedad estaba dividida en dos irreconciliables clases sociales: la burguesía y el proletariado. A los ojos de Marx, la única forma de relacionarse de dichas clases era la lucha por el poder.
Las ideas marxistas determinaron la vida política de Lenin. En 1917 cuando estalló la Revolución Rusa lo inspiraron para derrocar el régimen autocrático zarista y para firmar la orden de ejecución de toda la familia imperial * sin importar la edad de los implicados.
Mediante una serie de posteos intentaré explicar parte de la ideología marxista desde un punto de neutralidad histórica. Esta tarea es complicada porque soy republicana y el comunismo no me gusta.
Desde sus primeros años de juventud sostuvo Marx que, el pensamiento no debía limitarse a conocer, interpretar y observar el mundo, sino que, debía aspirar a transformarlo. En teoría trataba de lograr una existencia digna, libre y feliz para la totalidad del género humano.
Con ese ánimo comenzó a describir el trabajo en las fábricas. Después de interminables jornadas laborales  en oscuros e insanos ambientes, los hombres regresaban a sus “hogares” completamente exhaustos y sucios.
Los trabajadores tomaban un corto descanso. A las pocas horas, todo volvía a comenzar.  Entonces, Marx vió a los obreros como modernos esclavos, en cuyas espaldas, se sostenía todo el progreso capitalista.
Marx consideraba que el salario recibido por el obrero no era un “elemento de justicia”, sino que era el sustento mínimo  capaz de alimentar al obrero y a su familia para que el circuito productivo no se cortase.
La familia sería el lugar en el cual se producirían nuevos trabajadores. Recordemos que como dice el refrán; “en la casa del pobre hasta el feto  trabaja”. Las mujeres embarazadas y los niños desde muy tierna edad se entregaban antes y se entregan en el día de hoy a difíciles tareas y arduos trabajos.
Karl Marx contemplaba como los niños arrastraban pesadas vagonetas en las oscuras y estrechas galerías de la minas o como movían barreños en las fábricas de betún.  El llamamiento de Marx al desorden social y a la Revolución es la respuesta a la Injusticia.
Lía Olga Herrera Soto


·       Lieven, Dominic.: Nicolás II. 1ª Ed. Buenos Aires: El Ateneo, 2006, 384 p.

miércoles, 11 de enero de 2017

La Escuela Clásica desde David Ricardo a Thomas Robert Malthus

En 1776, John Stuart Smith inicia la Escuela Clásica al publicar su obra  La riqueza de las naciones.
Smith subrayó el papel del consumo y lo puso por sobre el de la producción. Este autor sostenía que era posible aumentar el nivel de vida de una comunidad. Era un férreo defensor del individualismo bien entendido. Sostuvo a lo largo de su vida que era esencial permitir que los individuos intentaran alcanzar su propio bienestar como medio para aumentar la prosperidad de la sociedad en su conjunto.
La labor de Smith fue continuada por Thomas Robert Malthus y por David Ricardo.
Thomas Robert Malthus escribió su Ensayo sobre el principio de la población en 1798. En esa obra afirmó que las esperanzas de mayor prosperidad de los hombres chocarían contra el excesivo crecimiento de su población.
Malthus sostuvo que los alimentos sólo aumentaban adecuándose a una progresión aritmética, por ejemplo; 2, 4, 6, 8, 10, y así sucesivamente, mientras que la población se duplicaba cada generación, por ejemplo; 2, 4, 8, 16, 32, etc.
Este autor afirmaba que la naturaleza mediante el control  positivo remediaría esto, pero, como Malthus era un hombre religioso hacia un llamamiento a la propia prudencia de la especie humana para que esta tendencia fuese controlada. ¿Cómo? Retrasando la edad nupcial lo que permitiría reducir el volumen de las familias.
Malthus sostenía que; “El poder de la población es tan superior al poder de la tierra para permitir la subsistencia del hombre que la muerte prematura tiene que frenar  hasta cierto punto el crecimiento del ser humano”.
Entonces, de no lograrse un control de la natalidad, las respuestas serían la hambruna, las guerras, las pandemias, los vicios y otros mecanismos destructivos propios de la naturaleza.
Por su parte, David Ricardo escribió que; “superada cierta etapa, no muy avanzada, el progreso de la agricultura disminuye en forma paulatina”.
Los economistas clásicos tomaron de David Ricardo el concepto de rendimientos decrecientes. ¿Qué es eso? Bueno, sostuvo Ricardo que;  a medida que se aumenta la fuerza de trabajo y el capital que se utiliza para labrar la tierra, disminuirán los rendimientos.
Estos conceptos marcaron a los pensadores del siglo XIX, tiñeron de lúgubre a la economía y justificaron lo peor del Imperialismo.

Lía Olga Herrera Soto

Feliz Día de l@s Amig@s!!!

 Para Sra. Saori and Sr. Yasuhiro Akimoto Hoy es Navidad, mis Amig@s de Atenea en Armas, aunque ustedes no lo sepan. Porque en Argentina c...